Dos días en Cuenca, Casas Colgadas, Puente De San Pablo, Ciudad Encantada y Uña.

Nos levantamos sin prisa en el hotel de Fuenlabrada y bajamos a desayunar para coger la energía necesaria para aguantar hasta la hora de comer, ya que teníamos unas 2 horas de coche hasta Cuenca.

En nuestro camino por la autovía de Madrid a Cuenca no encontramos muchas gasolineras, por lo que os aconsejamos llevar suficiente gasolina.

Con muchísima tranquilidad, llegamos a Cuenca sobre la 13:00, y fuimos directos comer. Uno de nuestros compañeros de tabajo, que es un amante de la localidad de Cuenca, nos recomendó La Bodeguilla de Basilio. Este restaurante tiene muchísima historia en Cuenca, ya que solo con entrar al local, verás cientos de fotos de famosos y no famosos repartidos por cada rincón.

 Es un sitio pequeño, por lo que si queréis sentaros (sobre todo los fines de semana) es mejor llegar temprano como hicimos nosotros.

Tenéis que tener muy claro a que venís a este sitio, ya que si pedís cualquier bebida, te van a cobrar 2.90€, porque te ponen una “pretapa” mientras preparan la primera tapa, y así sucesivamente hasta la quinta tapa.

He leído que mucha gente se queja porque le cobran casi 6 euros por dos botellas de agua, pero primero debes saber dónde estás entrando… cada restaurante tiene una forma de trabajar, y a Basilio le ha funcionado esta fórmula desde hace muchísimos años.

Al llegar tan temprano y siendo Domingo no se paga la zona azul en todo el casco de Cuenca, por lo que dejamos el coche casi en la puerta del restaurante. Al entrar te encontrarás con la barra del bar, y otra barra donde poder comer. Si sigues entrando te encontrarás dos mesitas pequeñas, y al fondo el restaurante un poco más grande.

Nosotros optamos por pedir la bebida, que venía acompañada por una tapa fría, mas otra tapa caliente. Enma llego hasta la tercera tapa, mientras que yo llegue a la cuarta, la quinta era pimiento relleno de ciervo, pero el problema vino en que ya llevaba 4 cervezas… y no era plan de salir cantando del restaurante, por lo que después de pedir la cuarta tapa, pedimos el postre, que fue tarta de Queso y Helado, y dos cafés de puchero con especias que no hace falta echarle azúcar ni nada, así disfrutareis del café típico de La Bodeguilla de Basilio.

La cuenta nos salió por unos 30 euros los dos, y teniendo en cuenta que en cualquier evento de tapas de nuestro pueblo, la bebida y la tapa cuestan casi 3€, no nos pareció nada caro, y sobre todo, porque en realidad son dos tapas por bebida.

Aquí tenéis todas las tapas que probamos, en una escala del 1 al 10, le vamos a dar un 8 al restaurante. Ya que una vez probado el sitio, no sería una de nuestras opciones principales si volviéramos a Cuenca, ya que probarías otros restaurantes.

Salimos del restaurante casi a las 15:00, para dirigirnos al hotel que previamente habíamos reservado por Booking, Hotel Convento del Giraldo, este hotel se encuentra en el centro del casco antiguo de Cuenca, y cuenta con un convenio para dejar el coche en un parking cercano por 15.90€ al día.

Es un hotel que cuenta con unas habitaciones amplias, y con aire acondicionado (no enfría demasiado). La primera recepcionista que nos atendió fue muy profesional y nos explicó el plano turístico casi igual que en la Oficina de Turismo. No le pasó lo mismo a otra pareja al día siguiente con otra recepcionista, le dibujaron la ruta en el plano, sin explicar nada más…

Las habitaciones necesitan unos pequeños arreglos, como por ejemplo, las lámparas del aseo que se caían, apretar el soporte del cristal de la ducha, limpieza por la zona de la carcasa del aire acondicionado…

Nos tuvieron que cambiar de habitación porque el aire no funcionaba, quizás esta nueva habitación llevaba mucho tiempo sin usarse, porque el mando de la tele, las mesitas, muebles… tenían muchísimo polvo. Para los extranjeros que no llevan incluidos datos en su móvil les viene genial el Wifi del Hotel, pero…  iba lentísimo a cualquier hora, y al final utilizábamos el 4G. Pagamos el desayuno porque había una oferta de 2×1 y nos costó casi 7 euros por persona. 13.90€ por persona nos parece excesivo.

Esta opinión también la podéis encontrar en Tripvisor y Booking.

Una vez dejamos las mochilas y descansamos un rato en el hotel cogimos el mapa que nos dieron en la recepción del hotel, y fuimos a la oficina de turismo que está en la entrada de La Plaza Mayor de la Catedral, donde nos marcaron de nuevo el recorrido que podíamos hacer por todo el casco antiguo.

Este es el recorrido que hicimos por Cuenca, ir despacio, ya que tiene muchos sitios para pararse y mirar a vuestro alrededor, y con muy poco turismo. RECORRIDO.

Para empezar a hablar de nuestro recorrido y visitas en nuestra pequeña parada en Cuenca, os diremos que Cuenca, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1996, y está situado en un enclave natural rodeado por el rio Huécar y el Rio Júcar. La historia de Cuenca siempre la podéis leer en Wikipedia, por lo que vemos innecesario realizar un “copy paste” de una historia que está muy bien explicada en este enlace.

En Cuenca encontraremos como en muchas ciudades con historia, la zona nueva, y el casco antiguo, donde nos podemos perder por todos sus pequeños callejones.

Nada más salir del hotel empezamos a ver la arquitectura de toda esta zona, las puertas de acceso a las viviendas y esos colores que te trasladan a otra época. Lo primero que visitamos fue la Plaza de La Catedral, donde se encuentra la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca, la cual vale entrar 4 euros.

¿Entramos? No quisimos pagar 4 euros, ¿Por qué? Porque hemos visto ya muchas catedrales, y muchas de ellas no han defraudado, y después de leer muchas opiniones y fotos de viajeros,  no íbamos a pagar por ver algo, que sabíamos que íbamos a salid diciendo… “lastima 8 euros…”.

Su parte exterior sí que impone, y aun nos preguntamos cómo eran capaces de realizar este tipo de construcciones en esas épocas.

De aquí nos dirigimos callejeando hacia la parte baja de la ciudad antigua, donde encontrareis una serie de miradores, para contemplar toda la sierra, y El Mirador del Cerro del Socorro. Conforme vais subiendo de mirador en mirador iréis viendo el Puente de San Pablo.

Así llegaremos a la Calle Canónigos, que da acceso al famoso Puente de San Pablo, y Las Casas Colgadas, situados en un cañón que forma el rio Huécar, o como se conoce para el turismo, Hoz de Huécar.

:: PUENTE DE SAN PABLO ::

Uno de los lugares obligatorios a visitar en Cuenca es el Puente de San Pablo, tanto de día como de noche.  Se dice que este puente fue construido por Eiffel, más conocido por crear la famosa torre Eiffel de París. Este puente de hierro pasó a sustituir a uno de piedra que acabo desplomado.

El Puente de San Pablo al ser de hierro se mueve bastante cuando se pase de un extremo a otro, por lo que vimos a mucha gente que le daba miedo cruzarlo. Sobre todo porque le hace falta unos arreglos como veis en esta imágenen:

Había muchas maderas sueltas o dobladas, por lo que unido a que vibra, su baja barandilla, y la gente que te puedes encontrar en el recorrido… crean un poco de inseguridad. Durante el recorrido podremos ver cientos de candados colgados en el puente. Al final pasará como en el Pon des Arts de Paris, que tendrán que retirarlos por la cantidad de kilos que soportaban las barandillas (aunque creemos que los van cortando con el tiempo). Nosotros no dejamos el nuestro, aunque sí que vimos algún candado curioso, incluso vimos algunos que habían tachado el nombre de la pareja… ¿Se les acabó el amor?

:: CASAS COLGADAS ::

Cuando nos dicen por primera vez el nombre de “Casas Colgadas” esperamos ver una serie de casas a lo largo de montaña que mira hacia Hoz, pro en realidad se trata de unos pocos edificios que sobresalen mirando a la cuenca.

 

Dentro de las casas colgadas se encuentra el Museo de Arte abstracto, el cual no pudimos visitar porque estaba cerrado el domingo, y lunes también cierran todos los museos.

Fuimos al Puente de San Pablo para realizar una serie de fotos, que la verdad es que le quedaron muy bonitas a Enma.

Desde aquí nos fuimos paseando por sus preciosas calles de piedra hasta el Mirador de Florencio Cañas, donde encontramos otra panorámica del cañón. Desde Aquí seguimos avanzando hasta las Ruinas del Castillo de cuenca, donde podéis subir de forma gratis a su muralla, y observar los dos ríos que os rodean.

Bajamos de la muralla y fuimos a recorrer la parte que nos faltaba del casco antiguo, que es la zona del rio Júcar, que está mucho más verde que la parte del rio Huécar, y la cual nos gustó mucho más. Se respira mucha más tranquilidad, y el sol se esconde por esas montañas, por lo que esperamos sentados en sus rocas, a que el sol desapareciera, mientras veníamos la sombra “correr” por la ladera de la montaña.

En este tramo encontramos “Los Ojos de la Mora”, que cuenta la leyenda que murió de amor en el cerro de la Doncella. Estos ojos miran al casco antiguo de Cuenca.

En este recorrido vimos muchas casas mirando a Los ojos de la Mora, y tiene que ser espectacular vivir durante todo el año con esos atardeceres y esa tranquilidad que este enclave genera…

Después de estar toda la tarde recorriendo el caso antiguo de cuenca, volvimos a la plaza central, donde acalorados decidimos sentarnos a beber algo, y ese algo siempre viene con una o dos tapas…. El lugar elegido fue “La edad de Oro”.

Es un bar con personalidad, con una decoración interior que nos encanta, llena de frases de las mejores canciones de todos los tiempos. Tanto los precios, tapas, como la atención al cliente fue muy buena. También disponen de una carta de Ginebras, donde la que elegí estaba perfecta. Enma se pidió un mojito, y también estaba muy bueno. Por lo que es un sitio para descansar y tomar unas tapas en pleno centro de la ciudad antigua, sin que la factura se dispare.

:: CASAS COLGADAS Y PUENTE DE SAN PABLO ILUMINADO ::

Después de cenar, y ver pasar a la procesión de Nuestra Señora del Carmen fuimos a ver  Las casas Colgadas, y el Puente de San Pablo iluminado por la noche.

Había muy poca gente porque ya era tarde, por lo que pudimos disfrutar de las vistas, sin escándalo, y sacar algunas fotos para tenerlas de recuerdo.

Después de pasear un rato por el casco antiguo y ver como los restaurantes iban recogiendo todas las mesas, pusimos rumbo a nuestra habitación, donde caímos rendidos a los pocos minutos.

A la mañana siguiente decidimos desayunar en el hotel, ya que tenían 2×1 en el desayuno. Cada desayuno costaba casi 14€ (sin la oferta), que es un desayuno muy caro para la oferta que tienen en el buffet.

Desayunamos bastante y dimos una última vuelta por Cuenca antes de visitar el Mirador del Cerro del Socorro:

:: MIRADOR DEL CERRO DEL SOCORRO ::

Este mirador se observa de casi cualquier punto de Cuenca, y lo veremos en lo alto de la montaña. Podemos acceder a el a través de un camino muy empinado andando, o dar una pequeña rodea con el coche que te dejará a los píes del mirador.

El acceso al mirador se hace por un camino muy estrecho, por lo que muchas veces dos coches no pasan… intentar ir cuando no sea fin de semana, ya que tendréis menos problemas a la hora de subir y bajar.

Por el camino paramos en un pequeño bosque de pinos, que crean un gran ambiente para la realización de fotos de estudio.

Las vistas desde este mirador no son tan increíbles como creíamos, ya que desde el pueblo teníamos mejores vistas. Aun así merece la pena subir, y disfrutar de las vistas y el silencio que encontramos, ya que no había nadie cuando nosotros llegamos.

Ahora pusimos rumbo a otra de las supuestas visitas obligatorias cuando paseas por Cuenca, aquí nos referimos a “La Ciudad Encantada”. Que tardamos en llegar bastante, ya que la carretera estaba en obras.

:: CIUDAD ENCANTADA DE CUENCA::

¿Nos gustó? NO. La ciudad encantada no se corresponde con el nombre. No es encantada, simplemente le han puesto puertas al campo, han marcado un camino en su interior, del cual no te puedes salir (o eso dicen), y le han puesto nombre a muchas piedras que encontrarás por el camino. A muchas de ellas le tienes que echar muchísima imaginación para que se corresponda al objeto que te pone en el plano.

Cobran 5€ por la entrada (En cuatro años la han subido de 3€ a 5€!!!, será por el mantenimiento que el sitio lleva (ironía = ON…), Al entrar queríamos ir al servicio, que está ubicado en la salida de la visita, al intentar salir y volver a entrar… la señorita de la tienda salió con unos aires de grandeza y nos dijo gritando que la entrada no era por aquí, que teníamos que pagar…

Nos dimos la vuelta enseñándoles las entradas… tendríamos que haber hecho lo mismo que hizo mucha gente… no pagar y entrar por el campo abierto, que es libre.

¿Por qué? En todo el recorrido te vas a encontrar a nadie, y si tienes algún problema no tienes ni un triste puesto de socorro… ya que pagas, por lo menos que lo inviertan en algo, porque el lugar no requiere mantenimiento. Fuera te encontrarás con dos puestos de venta de piedras preciosas (la mayoría falsas o pintadas), y a sus dueños bebiéndose muy a gusto unas cervezas con tus 5€. Para nosotros fue un auténtico timo. No se le pueden poner puertas al campo…

Hay decenas de senderos desde el pueblo de Uña gratuitos, donde veras las mismas piedras y podrás ponerle tus propios nombres.

Dejando atrás el mal trajo de este lugar “encantado”, y como casi era la hora de comer, decidimos comer en Uña, en el Bar Restaurante La Laguna, donde disponen de un menú a 11€, que aunque la cantidad de comida no es mucha, tiene muy buena calidad.

:: EL MIRADOR DE LA LAGUNA DE UÑA ::

Solo nos quedaba por ver la Laguna de uña, en especial uno de los puentes de madera que habíamos visto por internet, que está justo en El Mirador de la Laguna de Uña, el entorno anima a descansar, observar, escuchar, y sobretodo relajarse antes de emprender nuestra vuelta a la rutina diaria, a trabajar para otros, a volver a llenar nuestra cabeza de problemas de otros… es decir… a la vida que estamos intentando evitar…

Viajeros… ¡Hasta Italia!

 

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