Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados

Hace más de 120 años el escritor, orador y humorista estadounidense Mark Twain, nos dejó entre otras muchas frases… una que nos encanta y la vez nos da mucho que pensar.

“” Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados “”

Con 32 años a nuestras espaldas, y después de “observar el mundo” desde los ojos de un niño, nos hemos dado cuenta de que somos capaces de creernos todas y cada una de las afirmaciones que mucha gente nos ha enseñado, y siempre y cuando, nos haga sentir bien. En Psicología, a este concepto, se le llama Disonancia Cognitiva.

Un ejemplo es la gente que usa este tipo de frases, Para que voy a dejar de fumar, si me voy a morir igual”, “estoy mal en el trabajo, pero dios proveerá”, “No tengo ni un solo día libre, entre el trabajo y una familia prácticamente rota, pero algún año vendrán tiempos mejores

El tiempo no te va a esperar toda la vida, y con estas frases solo nos estamos auto engañando, y encima sabemos que está mal hacer esto, pero el miedo a la verdad, o provocar un cambio en nuestra vida, creencias y en nuestra monotonía, supone un gran esfuerzo físico y mental, que no todo el mundo es capaz de soportar.

Para que os hagáis una idea de lo que se trata, os voy a dejar el experimento que realizaron Festinger y Carlsmith el cual lo he copiado de esta Fuente:

 :: El experimento de Festinger y Carlsmith ::

Ambos diseñaron un experimento para probar que si tenemos poca motivación extrínseca para justificar un comportamiento que va en contra de nuestras actitudes o creencias, tendemos a cambiar de opinión para racionalizar nuestras acciones.

Para ello, pidieron a unos estudiantes de la Universidad de Standford, divididos en tres grupos, que realizaran una tarea que evaluaron como muy aburrida. Posteriormente, se le pidió a los sujetos que mintieran, pues tenían que decirle a un nuevo grupo que iba a realizar la tarea, que ésta había sido divertida. Al grupo 1 se le dejó marchar sin decir nada al nuevo grupo, al grupo 2 se le pagó 1 dólar antes de mentir y al grupo 3 se le pagó 20 dólares.

Una semana más tarde, Festinger llamó a los sujetos del estudio para preguntarles qué les había parecido la tarea. El grupo 1 y 3 respondió que la tarea había sido aburrida, mientras que el grupo 2 respondió que le había parecido divertida. ¿Por qué los miembros del grupo que habían recibido solamente 1 dólar afirmaban que la tarea había sido divertida? 

Los investigadores concluyeron que la gente experimenta una disonancia entre las cogniciones en conflicto. Al recibir sólo 1 dólar, los estudiantes se vieron obligados cambiar su pensamiento, porque no tenían otra justificación (1 dólar era insuficiente y producía disonancia cognitiva). Los que habían recibido 20 dólares, sin embargo, tenían una justificación externa para su comportamiento, y por tanto experimentaron menos disonancia. Esto parece indicar que si no hay ninguna causa externa que justifique el comportamiento, es más fácil cambiar de creencias o actitudes.

Desde que nacemos, nos empiezan a enseñar un idioma, o dos, o tres, dependiendo de cuantas personas nos hablen en distintos idiomas, somos una esponja, y según el país o lugar de nacimiento nos impondrán una religión o forma de vida.

Esto mismo nos pasa a lo largo de nuestra vida, donde el colegio, universidad, internet, TV, tus amigos, familiares, publicidad… juegan o papel muy negativo en la percepción de la realidad.

Desde bien pequeños nos enseñan de una manera muy sutil, que para vivir bien, hay que seguir un camino establecido, y cualquiera desvio que se produzca a lo largo de nuestra vida, nos apartará del verdadero sentido de ser feliz. ¡Mentira!

Nos adoctrinan a estudiar teorías, religiones y muchos conceptos que solo nos sirven para hacernos sentir que somos insignificantes en este mundo, es decir, nos cierran por completo el sentido de exploración con el que toda persona nace.

Nos enseñan “sin saberlo”, que para ser feliz en esta vida necesitamos “endeudarnos”, es decir, en comprar sin tener dinero, en formar una gran familia sin muchas veces quererlo, en comprar un objetos que no necesitamos, y seguir acumulando deudas y pagos mensuales para seguir callando esa voz de libertad que desde el primer día que viniste al mundo… tenias, y que ahora mismo tienes en standby.

Por nuestra parte, hemos llegado un poco tarde al concepto de no endeudarse, ya que como muchos saben, la mayor deuda que tenemos es el piso donde vivimos, y gracias a darnos cuenta de que no vamos a estar hasta los 55 años pagando una hipoteca, pusimos cartas en el asunto, y en aproximadamente 1 año, nuestra deuda quedará saldada, y empezaremos a reducir a los mínimos el gasto de luz, agua, seguros… para evitar lo que a ti y a todos nos pasa, o te pasará, tener que trabajar para poder vivir y casi ni poder ahorrar para obtener tu carta de libertad.

Aunque nos creamos que somos “libres” en el mundo, esto no es así. Muy pocos lo son, muy pocos son felices de verdad, muy pocos miran a esa línea que separa el mar y el cielo y saben que nadie puede controlar su próximo destino…

“Crea tu propio camino”

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