Etapa 1 Camino del Norte: Aeropuerto Asturias – Salinas

A las 8:15 me ha dejado Enma en el aeropuerto de Alicante, y a poco más de las 8:40 estaba sentado delante de la puerta de embarque. Hace ya algún tiempo que me gusta observar a las personas, y la mayoría de ellas (Y yo me incluyo), vivimos estresados y siempre dispuestos a gritar, insultar o pelearnos con otras personas. Esto pasó a una señora a la que la maleta no le entraba de ninguna manera en las medidas de Ryanair… Al final la mujer viajó, pero no fueron las maneras adecuadas….

El vuelo salió con casi una hora de retraso, pero iba con tiempo suficiente para coger el enlace en Madrid, no como  otras personas que iban a otros países y que se quedaron en Madrid…

En Madrid estaba lloviendo, y según el tiempo, en Oviedo también. No me he traído unas segundas zapatillas, por lo que el primer día, puedo ir ya con las zapatillas mojadas.

Llego a Oviedo y recojo mi mochila, y cuando intento salir, me doy cuenta que está cayendo el diluvio universal, por lo que vuelvo a entrar al aeropuerto para ponerle la funda a la mochila, y ponerme la segunda chaqueta impermeable, los guantes y la braga, ya que hace bastante frio.

Bajo la lluvia, emprendo el camino hasta Salinas, cogiendo lo que al día siguiente seria la etapa “real” del Camino de Santiago. Nada más salir del aeropuerto y poner rumbo a la zona de acantilados, dejó de llover, y el sol se dejó ver por unos minutos mientras contemplaba unos paisajes que son imposibles de ver en la zona donde yo vivo.

La distancia desde el aeropuerto hasta mi alojamiento en Salinas fue de 12 km, pasando por Naveces y Las Lunas hasta llegar a la playa de Santa María del Mar. Baje para atravesar la playa y coger un camino de tierra que me llevó por toda la costa…y  es impresionante. Llovía, hacía mucho viento, y el golpeo del mar contra las rocas creaba un ambiente de paz y tranquilidad.

Desde Aquí podrás ver Isla de la Ladrona, que cuenta la leyenda, que antiguamente aparecían muertos junto a sus rocas…

Me desvié para la zona de Arnao, donde encontré un pequeño bar donde tomarme un café caliente. Dentro estuve un rato hablando con un señor, siendo estas mis primeras palabras que cruzaba con alguien desde mi salida del aeropuerto, ya que como leerán a lo largo de las etapas, no hay mucha gente en esta época. Cuando nos despedimos, e ir a pagar mi café, ya lo había pagado el hombre… es un gesto que me recuerda… que todavía hay personas amables por el mundo, aunque no será la única que me encuentre en el camino.

Me dijo que me diera la vuelta y fuera por el túnel hacia salinas, y así lo hice, por lo que pude visitar el Museo de Las Anclas Philippe Cousteau. Al que no pude acceder a su mirador debido al viento que hacía, era una temeridad llegar a esa zona sin notar un peligro inminente.

Había reservado por email en El Pez Escorpión, una Casa Escuela de Surf situada cerca de la playa. Al llegar, llame a su administrador Carlos, una persona muy amable y muy viajada, y de las pocas personas en este mundo que ha conseguido que su trabajo, sea su hobby, por lo que disfruta de todo lo que hace a diario.

En cuanto a la casa, fue toda para mí, ya que ese día no llegó ningún peregrino más, ni ninguna persona que reservara online. La casa tiene varios cuartos con literas, dos aseos, cocina y salón grande… por lo que fue una buena decisión para descansar y empezar desde aquí el camino.

Muchos me preguntan dónde pueden obtener una credencial, en mi caso, obtuve una credencial gratuita. La oficial vale 2 euros (donativo), y es más dura. Pero realmente para mí, la credencial no es importante, ya que me hubiera dado igual llevar los sellos en un folio, o una credencial gratuita, para mi hay muchas más cosas importantes en el camino, que llevar una credencial “original”. La mía fue gratuita.

Una vez establecido en mi fortín, me fui al centro del pueblo a sacar dinero del cajero, y comprar algo para cenar y llevarme al día siguiente. Por el centro del pueblo ya se ven señales tanto del camino en bici, como el camino andando. Salinas es un pueblo tranquilo, como casi todos los de la costa, y quizás… es uno de los más grandes que he encontrado hasta Ribadeo.

Este es el lugar más caro en el que voy a dormir durante todo el camino, 20€, más 7€ en el supermercado. 27 euros ha sido mi gasto del día.

Sobre las 22:30 me fui a dormir, sin ruidos, sin estrés, y con la alarma puesta a las 7:00 de la mañana.

 

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