Etapa 11 Camino del Norte: Vilalba – Baamonde

¡Hola viajeros!

¿Qué me toca hoy? Pues el día amaneció con lluvia leve, pero el tiempo decía que podía salir el sol a mitad de mañana, y así fue.

Antes de salir, desayunamos todo el equipo junto y algún que otro peregrino, y luego nos pusimos en marcha cada uno a su ritmo.

Hoy mi idea era quedarme en Witericus y no en Baamonde. Witericus es un Albergue Rural que comentaré más adelante, pero ya os adelanto que es un lugar para tomarse unos días de paz y disfrutar de su entorno.

Aun parezca una locura, me encantan estos días de lluvia, barro, viento… aunque creo que a los que viven por estas zonas no les hacen mucha gracia, ya que aquí se aprecia mucho cuando sol se deja ver y pueden salir de sus casas sin llevar un paraguas en la mano.

El principio del camino estaba lleno de agua y barro, por lo que a los 5 minutos ya tenía los pies bien fresquitos.

La primera parada la realicé en Casa Bar Alejandro, un pequeño bar con unas tostadas increíbles, y a muy buen precio. Como hay muy pocos bares en estas etapas, nos volvimos a juntar parte del equipo aquí para coger energía y proseguir nuestra ruta.

Esta etapa será un poco nostálgica, ya que iniciaremos la cuenta atrás de nuestro viaje, y veremos desaparecer el número 1 de las piedras del camino. La verdad, es que no tengo ganas de llegar, porque para mí, el objetivo, como ya he comentado alguna vez, no es llegar a Santiago de Compostela, si no disfrutar lo máximo posible del camino y dejarme llevar.

Llegé a Baamonde, que es un punto de la etapa donde los peregrinos se suelen alojar, pero en mi caso, solo fue una parada más en el camino, para volver a tomar un café caliente, y donde todos los peregrinos que nos encontrábamos ahí, decidimos dormir en el albergue de Witericus, por lo que llamamos para reservar, porque no tiene muchas camas, y eso se agradece, ya que así, descansamos más.

Pasando Baamonde encontramos la Capela do Santo Alberte, que es, La capilla de San Alberte del siglo XIV y de estilo gótico. Leí que era un antiguo hospital de peregrinos, por lo que si tenéis la ocasión, y hay gente local por la zona, podéis preguntarles para conocer sus seguro… incontables historias.

Debéis pasear por sus alrededores, os va a encantar esta zona. A la hora que yo pasé y con las condiciones climáticas existentes, no había nadie, así que me di varias vueltas por la zona.

Pocos más delante de Baamonde tenéis un cruce, donde tenéis dos caminos alternativos para llegar As corredoiras. Yo tomé el derecho, porque me quedaba a dormir en el Albergue de Witericus. Si alguien cogió el otro camino, y quiere poner su opinión sobre esa etapa, estaré encantado de leerla y subirla al Blog.

Las nubes se iban, y el sol volvía a brillar, pero para el día siguiente me daban temperaturas bajo cero, y ya os adelanto que no se equivocaron… Llegué al albergue, ubicado en medio de la nada, donde no encontrareis bares, supermercados, tiendas… pero el albergue dispone de todo lo que necesita el peregrino para reponer energía y pasar toda una tarde rodeado de risas.

El café-albergue Witericus tiene una ubicación privilegiada, rodeado de naturaleza, rutas, silencio y descanso. Una de las cosas que me di cuenta al comer en el albergue, es que no había televisión, y poniéndome a pensar… no me ha hecho falta en todo lo que llevo de camino, la desinformación que nos provoca ese cacharro es alucinante, nos provoca no pensar, ni ver lo que nos rodea.  Volviendo al Albergue, nos encontramos en un sitio muy limpio, ecológico, y con una comida muy muy muy buena.
Sus dos propietarias son bellísimas personas, estuve bastante tiempo hablando con una de ellas, y tuvimos una conversación muy muy interesante. Mi recomendación es que paréis en este sitio para tomarse un día de desconexión…

El tiempo se puso de nuevo “feo”, y comenzó a llover, y bajo ese manto de agua, llegaron varios miembros del equipo, y algún que otro “conocido” con el que aún coincidiríamos en alguna que otra parada. Esta persona es de esas… con las que no puedes entablar una conversación de más de dos minutos, ya que la ves venir de muy lejos…  y también de esas a las que le ofreces una pequeña parte de ti, o una ayuda, y la acepta, pero no esperes, ni un gracias, y menos… una sonrisa.

La tarde la pasamos entre risas, comida, cervezas, música… como si fuéramos una gran familia. En ese momento y bajo una gran tormenta, entraron dos personas más al albergue. Dos personas haciendo el camino de una manera diferente, durmiendo donde querían, ya sea en un albergue, o en una manta en mitad monte. Muchos días dormían por la mañana, para caminar bajo la oscuridad y tranquilidad de la noche.

El chico se llama Michael Nothdurft, músico, cantautor, y… libre. El cual nos dejó un pequeño texto, muchas sonrisas, y un ápice de esperanza sobre nuestro paso por este mundo. Nos dijo que tenía Youtube, y no enseñó varios videos tocando su guitarra rodeado de personas en una playa, aunque ese video no lo encuentro, pero si he encontrado su canal para todo aquel lo quiera conocer. Michael Nothdurft

Sobre las 22:00… y en pleno diluvio universal, se fueron, porque querían seguir caminando, porque les daba igual que fuera de noche, que estuviera lloviendo, que se pudieran perder…

Entre risas y el sonido de la lluvia golpeando la ventana del tejado nos fuimos a dormir. Ha sido un gran día, y mañana me tocará nieve… y con más de 4 horas nevándome y teniendo que limpiar los postes de las señales para saber por dónde tenía que ir.

Gasto del día Total: 34€

Cafés y bollería: 7 euros.
Comida, cena y bebidas: 15 euros.
Alojamiento: 12 euros.

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