Etapa 12 Camino del Norte: Baamonde – Sobrado do Monxes

Hola!

¿Cómo amaneció el día hoy? Pues con sol, y prácticamente sin nubes. Ya pensaba que todos los aparatos que controlan el tiempo se habían equivocado, pero ni muchos menos, la cosa se complicó y no poco…

A medida que caminaba, la temperatura iba en descenso, y la sensación térmica bajaba y bajaba… hasta que empezó a llover, y hasta ahí nada raro, si no fuera porque empezaron a caer copos de nieve. Al principio me lo tomé a risa, realizando una video llamado a Enma para decirle que me estaban cayendo copos. Ella riéndose, me dijo si iba a seguir caminando ese día, y yo le dije que sí, que tenía que llegar al Monasterio de Santa María de Sobrado.
El grupo se había dividido nada más salir, por lo que no teníamos contacto y no sabía si todos íbamos a llegar sanos y salvos al Monasterio.

La etapa fue de casi 32 km, y la recorrí en 7:30 horas sin contar la parada técnica del café antes de que me empezará a nevar como si no hubiera un mañana. No es una etapa de escalada, ni de grandes desniveles, pero dependiendo de las condiciones climatológicas se te puede hacer complicada. Es necesario que lleves ropa de buena calidad e impermeable si os llueve mucho o como a mí… os nieva. El problema que tuve con la nieve es que al bajar de cero grados el agua de los guantes se congelaba y perdía la sensibilidad cuando sacaba el móvil para ver si iba bien por el camino, porque llegó un momento en el que no se veía nada y tenía que ir quitando la nieve de los postes de piedra del camino para buscar la flecha.

En esta etapa tenéis la posibilidad de que si os pasa esto, podéis quedarse a dormir en el Bar-Albergue Casa Roxica.

En este albergue paramos todos y nos encontramos de nuevo, ya que es uno de los pocos sitios que encontrareis para tomar un café caliente y comprar algo de dulce y salado para el camino. Yo comí todo lo que pude para coger energía y seguir la marcha con el grupo.

Aquí nos encontramos a la pareja del día anterior que se fue en plena noche y lloviendo a cantaros. Entendí, en un inglés rudimentario, que habían dormido bajo un techo de alguna terraza y ahora habían parado a comer algo aquí.

Una vez que comimos, arrancamos la etapa, e íbamos caminando más o menos juntos, aunque al final me quedé andando solo con Mayke. Esta es una de esas etapas que pese a ser muy muy duras, me encantan, quizás sea porque soy un poco “masoca” y me encantan estas condiciones, pero yo disfruto más durante las dificultades del camino, que una vez conseguido el objetivo.

Después de 4 horas de nieve sin parar y a unos cuantos kilómetros del Monasterio de Sobrado Dos Monxes dejó de nevar al subir la temperatura unos grados, pero seguía lloviendo sin descanso.

Cuanto estáis entrando al pueblo veréis a vuestra derecha el Lago de Sobrado, que si el tiempo os acompañara, podéis ir a visitarlo y recuperar energía en su orilla.

Casi llegando al Monasterio, tendréis unas vistas increíbles desde las alturas, desde aquí tendréis que bajar al pueblo para llegar a la entrada del Monasterio.

Aquí os voy a describir mi sensación sobre el Albergue Monasterio…

:: Opinión Albergue Monasterio Santa María de Sobrado ::

Imaginaos que llegáis al albergue (como en mi caso) mojados y cansados, y os encontráis en la puerta a un monje que te dice que solo aceptan peregrinos a partir de las 5 de la tarde (ya habían peregrinos dentro…) y quedaba más de media hora para esa hora… pues yo no lo entendí… ¿Esta es la hospitalidad de la que tanto se habla?… A los 5 minutos salió otro monje y le dijo que nos dejara pasar… ¿? No entendíamos por qué un Monje no nos permitía entrar, y el otro si… La cuestión es que lo seguimos y entramos en su despacho, donde un gato se paseaba a su antojo por todo el despacho. El Monje nos atendió de muy buenas maneras, como si… no sé cómo decirlo… con una alegría “rara”, el que haya estado aquí me entenderá. Al hacernos el registro nos acompañó el conserje a la zona de literas del peregrino.

Al entrar el conserje en la habitación, empezó a gritar a unos chicos alemanes que venían con su madre por haberse cambiado de litera. Ellos entendían muy muy poco Español, y esta persona empezó a insultarlos en Español. A mí me dio una vergüenza enorme. Les decía que tampoco podían poner delante del único radiador que había en la habitación sus calcetines en una silla. Fijaos hasta qué punto se puso pesado con el tema, que los chicos recogieron sus cosas, pidieron los 6 euros de su alojamiento y se fueron.

A cada peregrino que llegaba le hablaba de muy malas maneras, y cada 10 minutos venía a inspeccionar que nadie colocase ni una camiseta, mochila o cualquier otra cosa que rozase otra litera… ¿Aun no sabe que los peregrinos nos ayudamos unos a otros? ¿Dónde está ese espíritu?

Luego nos enteramos que la vida de este chico no había sido nada fácil, y que lo habían acogido los monjes, pero para mí… no es excusa para pagar sus frustraciones con el resto del mundo.

“Como digo muchas veces, solo con una simple sonrisa puedes alegrar el día a cualquier persona, y encima… “lo peor de todo…” es que esa persona pueda devolverte la sonrisa…”

En cuanto al alojamiento, es normal. Aquí no encontrareis sabanas en la cama ni en los cabeceros, por lo que os aconsejo llevarse alguna sabana desechable. Los colchones necesitan ser cambiados con urgencias, porque yo me tuve que cambiar de litera (jugándome un grito de la anterior persona….) ya que se me clavaban unos muelles del colchón.

Los aseos están limpios y están muy bien. No tienen calefacción, por lo que mi ducha fue muy rápida, ya que cuando dejaba de caer el agua me helaba.

Tenéis disponible una pequeña cocina, una zona para comer, y una lavadora y secadora de monedas. Nosotros lavamos toda nuestra ropa y posteriormente la secamos.

En cuanto al Monasterio, es espectacular y enorme. Dispone de muchas zonas, capillas, salas… y en la mayoría de ellas notamos que en su día, fueron expoliadas, ya que no tienen demasiados abalorios, ni santos en sus paredes.

La cuestión es… ¿Merece la pena alojarse aquí? Si, por que al final estas cosas se pueden olvidar, y nos quedamos con las conversaciones y experiencias del resto de peregrinos.

Después de ducharnos y recorrer parte del monasterio en su interior, nos fuimos a comer-cenar en un bar cercano al Monasterio (y salió el sol 10 minutos… a buenas horas…). Nos pedimos un menú por persona por 10 euros, ¡y nos lo pasamos en grande! En la mesa fueron todo risas, anécdotas, “peleas” políticas y muchas más cosas.

Esta es la última etapa “autentica” del camino… ya que mañana llego al cruce con el camino original, donde de golpe… se esfumará por completo el espíritu del camino… pero ya os lo cuento mañana, ahora a dormir y descansar.

Hasta mañana viajeros!!!

Costo del día: 21 euros.
Café y Bolleria: 5 euros.
Albergue: 6 euros.
Comida – Cena: 10 euros.

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