Etapa 4 Camino del Norte: Soto de Luiña – Cadavedo

Como me pasó el día anterior, se pactó la hora de poner la alarma para despertarnos. Nos con los primeros rayos de sol para poder desayunar en el Hotel Valle de Las Luiñas, cuyo propietario era antiguo hospitalero del albergue municipal, Pepe, que ya tenía abierto a primerísima hora del día.

Os aconsejo probar el pan dulce con mermelada, que os dará muchísima energía para empezar bien el día. Desayunando, me contó Pepe los “malabares” que tuvo que hacer en su día, para mantener el albergue público en unas condiciones decentes, ya que recibía una escasa o nula ayuda por parte de los entes públicos de la zona. Ahora el albergue está arreglado, pero hace unos años era él mismo el que lo mantenía, arreglaba, ayudaba a los peregrinos… Tiene que ser una auténtica locura la gestión del albergue en los meses de más afluencia de peregrinos. Os recomiendo pasar a tomar un café y hablar un rato con Pepe, ya que aparte de conocer la historia del albergue, conoceréis un poco más de historia de este pequeño “gran” pueblo.

Una vez nos despedimos de Pepe, Vendala y yo nos hicimos la típica foto de rigor y cada uno continuó su camino a su ritmo.

A los 20 minutos de dejar el pueblo encontraremos una señalización donde tendremos la opción de ir por Bellotas o por el camino. Me aconsejaron ir por Ballota, debido a lo que comentamos en el Post anterior. Ir por la montaña con un desnivel de más de 1300 metros, con barro todo el camino, con posibilidades de desprendimientos, y con la posibilidad de encontrarme algún animal salvaje… no era la mejor idea.

El primer pueblo que se atraviesa será Novellana, otro pequeño pueblo con mucho encanto, el cual es atravesado por una vía de tren, que creo que en esta época no está en funcionamiento. En el pueblo encontré varias bicicletas decoradas con flores, y para muestra, esta:

A unos 200 metros tenemos el pueblo de Castañeras, donde encontraremos una de las playas más bonitas de todo mi camino, y con un nombre… que le viene como anillo al dedo “ La playa del Silencio”, Para acceder a ella tendremos que recorrer una senda, realizando un Zig-Zag para llegar hasta la tranquila playa de piedras.

Pasé mucho tiempo ahí, recorrí la playa descalzo con el agua congelada… son momentos que retengo en mi memoria y que siempre recordaré, el estar solo, la tranquilidad, el sonido del mar…. Contrasta con el ruido, gritos, prisas, la monotonía… de la vida diaria.

Volví sobre mis pasos y el camino giraba a la derecha para descubrir los pequeños “ríos” en los que las piedras para pasarlos estaban por debajo del agua, por lo que toca mojarse de nuevo los pies.

Desde aquí pasé por Santa Marina, Ballota, Tablizo, Rabón hasta llegar a Cadavedo.

Caminando detrás de un tractor por en medio de las sendas del monte, llegué a Cadavedo, mi parada del día. Nada más entrar al pueblo vi un pequeño Bar donde decidí parar a comer un menú. El lugar se llama La Regalina. Fui la única persona que se puso en la terraza al sol (y el único peregrino el día), y se estaba muy a gusto. Mi menú elegido fue un guiso, y un pimiento relleno buenísimo, y para rematar la “panchá” comer… Mouse de limón casera… le dije a la dueña que estaba buenísima y me trajo una segunda ración.

El precio del menú está en torno a 9 euros si no recuerdo mal, y salí que casi no podía caminar… jajaja.  Por lo que os lo recomiendo si pasaís por Cadavedo.

Para llegar al albergue público de Mayte hay que atravesar el pueblo por la carretera principal, en mi trayecto hacia el albergue paró una moto junto a mí, ¿y quién era? Mayte!, me dijo que iba a compra una cisterna que se había roto, y que el albergue estaba abierto. Me preguntó si venia Vendula. Le dije que ella vendría pero que no sabía cuándo, que yo quería ir a ver la Ermita de la Regalina. Dejé mi mochila en el albergue y recorrí los casi dos kilómetros que me separaban de ella.

Antes de seguir os comentaré como es el Albergue de Cadavedo. Es una pequeña casa con dos habitaciones y 11 camas, el cual tiene un coste de 5 euros la noche. No esperéis grandes lujos, pero el albergue está muy muy bien, limpio, con cocina, un pequeño salón, y un aseo. En su parte exterior tiene un jardín que hará las delicias de todos aquellos que vaya en verano y acampen en su exterior.

El camino hasta la Ermita es muy tranquilo, y con un bonito paisaje (como prácticamente en todo Asturias). La Ermita está ubicada en lo alto del acantilado, siendo este una ventana al cantábrico impresionante. En el Interior de la Ermita podemos ver a su virgen y unos cuantos muebles religiosos. El lugar transmite mucha tranquilidad, y como estaba cansado, me tumbe en un banco para descansar… hasta tal punto que me dormí. Me despertó un ruido de una moto, y alguien hablando preguntando por un peregrino…

Al abrir los ojos vi a Mayte!, preguntándole a un ciclista que si había visto un peregrino por aquí… Vino a decirme que había llegado Vendula, que le había dicho que viniera a avisarme… Le dije si sabía inglés, y me dijo que no, ahí entendí que Mayte le preguntó en castellano si quería que me avisara, y ella sin saber que decía, y solo entender mi nombre… salió a buscarme, jajaja. Nos quedamos más de hora hablando en lo alto de la Ermita, de la vida, de cómo llevaba el albergue, de nuestras vidas…

Os recomiendo que si tenéis algún problema antes de llegar a Cadavedo llaméis a Mayte, es una auténtica todoterreno, no para, y siempre está pendiente de los peregrinos.

:: Camino alternativo, Camino Histórico ::

Una vez en la casa y después de pasar por el supermercado con Vundula a comprar la cena y el desayuno del día siguiente, Mayte nos explicó que había un camino alternativo para llegar a Mondoñedo sin pasar por Ribadeo. Este es un poco más complicado que el anterior, porque según nos contó Mayte, los senderistas de Ribadeo borran las señales de este camino para que todos los peregrinos pasen por Ribadeo, y es posible que existan muy pocos albergues abiertos en este tramo del camino.

Como opinión personal… y después de pasar por Ribadeo… hubiera cogido este camino alternativo, ya que no me gustó el pueblo de Ribadeo, y menos su albergue… Pero esto lo explicare cuando llegue esa etapa.

:: Que es lo que no hay que hacer en un albergue ::

” Sobre las 9 de la noche y a punto de irnos a dormir llegaron 3 personas (y voy a intentar hablar bien…). No pasaría nada si no fuera por la actitud que llevaban. Lo primero que hicieron fue coger el calefactor que había para toda la casa y meterlo en su habitación, sin pensar que “hay más gente en la casa”. Llamé a Mayte para que viniera a registrarlos, ya que ellos decían que la habían estado llamando y que no cogía el teléfono de muy malas maneras… (El teléfono seguro que lo habían apuntado mal, porque yo las veces que hable con ella por whatsapp o por voz, contestaba muy rápido, o si no, te devolvía la llamada.

Nada más llegar Mayte con una sonrisa en la cara, le dijeron que habían hecho dos etapas seguidas y que este era su tercer día… que ellos eran más de ir a hoteles, y que como llegaron tan tarde y no encontraban nada, que no les ha quedado más remedio que meterse “aquí”… Que en estos sitios no hay sabanas y que ellos no llevaban saco de dormir… También preguntaron si había chinches… Un peregrino “normal” siempre lleva saco de dormir, ya que nunca sabes donde puedes llegar a dormir por mucho que lleves tu ruta planificada. Mayte los atendió de muy buenas maneras (yo no sé qué habría echo…), y les intentó explicar la ruta del día siguiente, posibilidades… pero ellos lo rechazaron y dijeron que se iban a cenar por ahí, que ellos tenían que llegar a Ribadeo y que ya no llegaban, por lo que al día siguiente se cogerían un autobús para adelantar etapas… Me parecía todo tan triste… Solo querían sellos en su tarjeta sin disfrutar el camino… Lo peor de todo fue que llegaron sobre las 12 de la noche haciendo ruido y aún se tenían que duchar, asique… imaginar la noche… ESTO NO ES EL ESPIRUTU DEL CAMINO

Siempre te encontrarás personas que no dejaran un pequeña huella en tu vida, y estas son ese tipo de personas.

Me quedo del día con la gente que conocí en esta etapa en el camino, con los paisajes, con la ermita, con los acantilados… Este día dormí de aquella manera… pero el cansancio al final pudo conmigo… no olvidéis disfrutar del camino.

P.D. Me fui al camino con esta ampolla…. Y no mejoraba debido a que no la dejaba descansar, y casi siempre iba húmeda  por la lluvia. Asique tuve un gasto extra en el día para comprarme comped para la planta del pie…

Mi gasto de hoy:
Comida: 9 euros
Supermercado: 5 euros
Albergué: 5 euros
Farmacia: 15 euros
Total: 34 euros.

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