Etapa 9 Camino del Norte: Lourenzá – Abadín

Si tuviera que resumir la etapa de hoy en una palabra seria… humanidad. Esta etapa es una de las más “duras” de todo el camino, pero también es una de las bonitas, por sus paisajes, por sus caminos, por sus pueblos, por su gente…

A las 7:30 de la mañana ya estaba recogiendo mi mochila en la zona común del albergue, y fui uno de los primeros en salir del mismo, y prácticamente el último en llegar a Abadín, aunque algunos se quedaron a dormir en el pueblo de Mondoñedo, donde se pueden desarrollar muchas actividades, tanto para mayores, como para niños.

El día de hoy amaneció con sol, y por el camino, en muchos tramos, solo llevaba la camiseta técnica. Por internet leí que el tiempo iba a cambiar, que esto solo era el preludió de lo que me caería en días posteriores.

“El tramo hasta el pueblo de Mondoñedo se os hará corto, por lo que no os recomiendo mirar al suelo, si no hacia el horizonte, y podréis ver unos espectaculares paisajes.

Mi primera parada fue en Mondoñedo, donde encontré a Vendula sentada en la Catedral de Mondoñedo. En alguna de mis salidas del camino establecido me había adelantado. Pasamos por la oficina de turismo  a realizar el sellado de nuestra credencial y seguimos nuestro camino hacia Abadín.

Desde Mondoñedo hasta Abadín pasarás entre dos montañas, donde primero haremos una ascensión para luego hacer un pequeño descenso, y ya casi al final de la etapa, volver a recuperar el nivel que habíamos bajado. Me encontré a algunos peregrinos que hacían esta etapa al revés, porque les resultaba más cómoda, por lo que también es una opción para personas que tengan más problemas a la hora de caminar y quieran realizar esta etapa.

A unos 30 minutos de Mondoñedo encontraremos Maariz, y a pocos metros un lugar  donde me tomé un descanso, un café, y unas pastas, dejando una voluntad como agradecimiento. El lugar es conocido como O Bisonte, el hogar de una artista, y a la cual la encontré bajando con el coche por la carretera y me dijo que arriba había una amiga suya, que parara a tomar algo, que no hacía falta pagar ni nada (tampoco habían muchos peregrinos en el camino), que ella tenía que preparar una exposición en Mondoñedo. El lugar es muy bonito, si visitáis el aseo os daréis cuenta quien lo ha construido.

Hable un rato con su amiga, diseñadora web, y que me contó que hacía unos años que había pasado por ahí haciendo el Camino de Santiago, y que se enamoró del sitio, se hizo amiga de la propietaria y desde entonces desconecta cada año unos meses en ese lugar tan especial, y tan alejado de la monotonía de la ciudad.

Desde aquí hasta la autovía, lo pasareis rodeado de naturaleza y animales, os recomiendo ir parando y sentarse para observar a tu alrededor. A unos 3 kilómetros de Abadín, y a 140 km de la Catedral de Santiago… me recogió un perro, que me acompaño hasta casi Abadín, parece que está acostumbrado al paso continuo de peregrinos, porque se lo pasaba en grande corriendo entre los huertos y los caballos de la zona. !Saludarlo si pasáis por aquí!

Una vez en Abadín encontré el Albergue público cerrado, por lo que tuve que optar por ir a uno privado llamado Albergue Xabarín, que si no recuerdo mal… me costó 12€. Esto es más bien un Hotel, y fue el mejor albergue de todo el camino.

Las instalaciones, tanto en zonas comunes, equipamiento de cocina, duchas, literas, limpieza… eran dignas de un hotel 5 estrellas. En cuanto a sus propietarios solo puedo ponerles un 10, ya que te ayudan en todo, y están 100% disponibles para el peregrino.

Aquí de nuevo nos juntamos varias personas del camino, y conocí a Pere!, un todoterreno que ha realizado varias veces el Camino de Santiago a lo largo de su vida, pero ya lo iremos describiendo a medida que pasen los días, ya que me reí mucho con él. Aquí el grupo se estabilizó en los miembros que veis en la foto de abajo. Pere hizo una tortilla para el grupo, yo hice una “bomba” de postre, otro compró vino, otro queso…. Y montamos una cena en la que parecía que nos conocíamos de toda vida.

Esto es una de las cosas que provoca el Camino de Santiago, y sobre todo en esta época. Cuanto más se acercaba el “final” del camino, por lo menos en mi caso, sentía que no quería que acabara esa sensación de libertad, de decidir yo con quiero estar o no estar, de tomar el camino que yo elija, de no tener horarios…. Algún día volveré con Enma para que también sienta todo esto que yo os escribo, y os escriba ella sus sensaciones.

Nos fuimos a dormir más tarde de lo previsto, porque tuvimos la suerte de que en el comedor no se molestaba a las habitaciones casi privadas que tenía el albergue. Al día siguiente… me levantaría con sueño…

Hasta mañana viajeros!

Gasto total del día: 25€

Supermercado: 12 euros
Albergue: 12 euros
Café y pasta: 1 euro

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