Florencia en dos días, la ciudad del arte.

Llegamos a Florencia sobre las 6 de la tarde y llamamos al hotel para saber si tenían algún tipo de descuento para la zona de tráfico limitado para huéspedes pero, no era así. Nos indicaron que a 600 metros del hotel encontraríamos el aparcamiento público “Underground parking parterre”

fuera de la zona de tráfico limitado. Dejamos el coche 48 horas y pagamos 10 euros el primer día y 15 el segundo. Estuvimos buscando parking privado más económico cercano al casco histórico cuesta en torno a 30 euros el día.

Llegamos al MICELI – CIVICO 50 (review aquí) situado en la via Camillo Cavour, avenida muy céntrica que te lleva directamente a los pies de la Catedral.

Tras dejar las maletas, salimos del hotel hacia el casco histórico y, por la misma vía Carbour ya pudimos encontrar edificios impresionantes como el Palazzo Medici Ricardi hasta que, el gentío ya nos avisó que estábamos cerca de la catedral. Al llegar a la Piazza, lo primero que vimos fue el Battisterio de San Giovanni a lo lejos hasta que, justo enfrente, se nos apareció la catedral más impresionante que hemos visto nunca, La Catedral de Santa María del Fiore (Enma no podía cerrar la boca de lo alucinada que se quedó) casi una hora nos tomamos en rodearla y ver todos sus elementos así como el Campanario de Giotto.

 

Tras emprender la marcha y toparnos con la iglesia de Santa Maria Maggiore, donde cargamos con una limonada realizada con ¡limón!, y una cerveza a precios de España, en un puestecito de un hombre mayor junto a la Iglesia, y nos metimos por la Via Sant’Antonino, donde había un pequeño mercado, y la calle estaba rodeada de restaurantes y tiendas de chinos, y lo más “raro” que vimos… fue a chinos cenando en un restaurante chino… y es porquee en nuestra ciudad es muy muy muy raro que veamos esto…

Anduvimos por las callejuelas sin rumbo fijo, y nos dejamos sorprender por cada rincón de esta maravillosa ciudad, hasta que aparecimos en las escalinatas de la Basílica de San Lorenzo. Y allí, rodeados turistas, locales, niños, mayores, decimos comprar dos porciones de pizza y cenar disfrutando de ese bonito ambiente y, dimos por concluida la jornada, ya que ese día llegamos tarde a la ciudad.

P.D. Ni se os ocurra entrar a este supermercado. Supermercado San Lorenzo CRAI, ubicado aquí los precios son ¡desorbitados!, cierra súper tarde, pero una botella de agua te puede costar 3 euros, un sándwich caducado 6 euros, una tajada de melón en estado de descomposición 3.5 euros! Increíble… y nos dimos cuenta que solo entraban turistas perdidos buscando alcohol…

A la mañana siguiente, en el alojamiento nos informaron de que no tenían servicios de desayuno ni comidas, pero, los huéspedes del hotel podíamos disfrutar en el Gran Caffe San Marco (justo al lado del mismo) de un desayuno que consistía en un capuchino, zumo de naranja y croissant por 4 euros. Lo mejor del desayuno era, sin duda, sentarte en la terraza y disfrutar de las preciosas vistas a la Basílica de San Marco.

A todo esto, la ola de calor, hacía que a las 9:30 de la mañana ya estuviéramos a 35 grados, lo que provocaba que cada sombra fuera necesaria si no queríamos morir deshidratados.

Emprendimos el rumbo, y esto nos hizo llegar la Piazza dela Signoria en la que encontramos Palazzo Vechio donde está ubicado el ayuntamiento y la Loggia della Signoria donde podemos contemplar las impresionantes esculturas como El rapto de las sabinas o Perseo con la cabeza de Medusa.

Tras estar un rato admirando todo nuestro alrededor  en la piazzale degli Uffizi seguimos la marcha hasta llegar a la Basílica de la Santa Croce y de ahí, decidimos cruzar el río Arno por el puente Alle Grazie y así contemplar el Ponte Vecchio desde una bonita perspectiva.

Decidimos seguir la vereda del río e investigar el otro lado de la ciudad, menos saturado de turistas y que, desde el hotel nos indicaron que era buena alternativa para comer o tomar el “aperitivo”. Pasamos por la Piazza dei Pitti hasta llegar hasta la Basilica di Santo Spirito y, nos hizo gracia que la entrada fuera libre (en la totalidad de las iglesias en Italia hay que pagar por entrar a no ser que se vaya a rezar), y en cuya entrada se podía leer que la entrada era sin coste porque los feligreses así lo habían decidido. Supuestamente esta plaza era la que menos turistas visitaban de la ciudad, pero no fue así…

Comprar el agua en los supermercados
La botella de agua sale a 0.22€.

Hacía mucho calor, por lo que beber agua cada poco tiempo era indispensable. Cuando vayáis por el Ponte Vecchio podéis accederá a este Supermercado para comprar agua, o cualquier alimento a precios razonables.

Cerca de este puente encontramos Iglesia Evangélica Luterana, es un pequeña, pero diferente Iglesia en Florencia, tiene un aspecto al más puro estilo de las películas Americanas.

Decidimos volver a cruzar, esta vez el Ponte Vecchio buscando un restaurante con aire acondicionado (no es tan fácil como parece) ya que los 42 grados que ahora mismo teníamos no invitaban a comer en un terraza. Decidimos entrar en la Osteria del Porcellino,  y, al acabar fuimos en busca de la famosa Fontana el Porcellino y que, a pesar de que la moneda de Enma desapareció a los pies de la fuente, nos pareció que los puestos del mercadillo vendiendo baratijas y tanta masificación,  le quitaba toda la magia al lugar.

Continuamos la marcha ya teníamos las entradas para entrar a la Galería de los Uffizi a las 3 de la tarde, visita obligada si vienes a esta ciudad.

La que más ánimo tenía en ir al museo era Enma ya que el Renacimiento es una de sus épocas favoritas en la historia del arte…una niña con zapatos nuevos vamos.

Entre los cuadros más conocidos que podemos encontrar están El nacimiento de Venus o La Primavera pero, es un buena muestra de arte y que, demuestra el poder de los Médici (recordemos que era una colección privada) a lo largo de su historia y todo el legado que donaron a Florencia.
No sólo impresiona la muestra de autores que allí se exponen como Caravaggio, Tiziano o el espectacular cuadro mural de Rubens sino el palacio y sus frescos en sí son dignos de admiración. (Peligro de tortícolis como os dediquéis mucho rato a contemplar los techos y artesonados de cada una de las salas…)
 
 
Respecto al precio, la entrada adulto es de 16,50 euros y, comprando las entradas con antelación desde la web oficial, pagarás 3 euros más pero, te ahorrarás muchas colas y pérdida de tiempo.
Web oficial en inglés e italianohttp://www.b-ticket.com/b-ticket/uffizi/venue.aspx
Tras la compras recibirás un localizador que, enseñandolo en la puerta 3 te darán las entradas sin hacer cola alguna 😉
Tras pasar los escáneres de seguridad, paciencia y a contemplar durante, mínimo dos horas, las maravillas que se encuentran en esta Galería.
 
P.D. No os podéis perder las impresionantes vistas desde la terraza sobre toda la ciudad los ventanales que dan al “Ponte Vecchio” regalandote estampas únicas ;).

Tras visitar la galería, decidimos volver al hotel y descansar un rato antes de volver a ponernos en marcha. Siguiendo las indicaciones del recepcionista, decidimos ir a la Piazzale Michelangelo, desde cuyo mirador dicen que se pueden contemplar la mejor puesta de sol de la ciudad. De camino, paramos en una charcutería, la famosa All’antico Vinaio, el mejor local de paninos (o bocatas) de toda la Toscana y, ambos pedimos la “Schiacciata del Boss” y podemos dar fe de que nunca hemos probado un bocadillo igual.

Tras llegar a la piazzale y, entre miles de turistas (definitivamente agosto no es mes para los que busquen lugares tranquilos), nos sentamos en las escalinatas contemplando como se apagaba el día en un marco precioso.

NOTA: El líquido en Florencia lo cobran a precio de oro, tanto el agua como una cerveza, asi que mucho cuidado cuidado, te intentarán estafar, y en la Piazza Michelangelo MÁS).

Volvimos sobre nuestros pasos por el Ponte Vecchio donde tenía lugar un concierto improvisado de músicos callejeros. (Cosa bastante común en la ciudad) y nos dejamos perder de nuevo por las callejuelas hasta llegar de nuevo a la plaza del Duomo, de la que nos despedimos de Florencia hasta una próxima vez.

 

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