Que ver en Murano, Burano y Torcello. Tan cercanas y tan distintas.

Hoy es nuestro segundo día en Venecia, y con nuestra tarjeta Venezia Unica City Pass, nos dispones a movernos hacia las islas de Murano, Burano y Torcello.

Este día madrugamos para ir muy relajados por las islas más importantes de Venecia. De camino al Ferry descubrimos que las calles amanecían prácticamente vacías de turistas, dejando paso a las personas encargadas de la limpieza de Venecia.

Al llegar a la Plaza de San Marcos vimos a más de 150 personas haciendo cola para entrar a la Basílica… y todavía faltaba más de una hora para su apertura al público.

:: ¿Dónde se coge el Vaporetto para ir a las Islas de Burano, Murano y Torcello? ::

Se puede coger en varios ferrys, pero el que nos pillaba más cercano se encontraba enfrente de la Plaza Ducale, y teniamos que coger en la línea 12. Os recomendamos coger el Vaporetto número 12 en la Parada de Fundamento Novo, en la zona de Castello, que está justo enfrente del Cementerio. De San Michele.

Esta recomendación es debido al tiempo que tarda el Vaporetto en rodear la isla, en nuestra vuelta paramos en Castello para pasearnos por sus calles.

La duración del viaje hasta Murano desde Castello dura unos 15 minutos o poco menos, te dejará en la parada Murano Colonna “B”.

Prácticamente todo el mundo conoce el “Cristal de Murano”, y este cristal recibe el nombre de la isla donde nos encontramos, una isla donde encontrámos a los mejores maestros artesanos  en la manipulación del cristal. Según leímos hace ya muchos años que se dejaron de ver a los muchos artesanos en sus casas trabajando, pasando a fábricas mas grandes ubicadas en varias zonas de la isla.

:: ¿Visitar o no Murano? ::

Hablando con el dueño de un pequeño Bar en Burano nos dijo que Murano ya no es lo que en antaño era, que ha perdido la luz de sus calles, volviéndose más gris, y todo esto debido a que se ha convertido en una zona más industrial.

Y la verdad que es lo que notamos en nuestro recorrido por la isla. Ya que si esperáis ver algún artesano en la calle trabajando con cristal… no lo había. Todo el pueblo estaba plagado de tiendas de venta de piezas de cristal, unas más bonitas que otras, y en muchas tiendas dejaban claro que los productos que vendían no venían de china… porque hasta Murano han llegado las  ventas de productos chinos de baja calidad.

Empezamos nuestro recorrido por la avenida principal de la isla, y había muy poco turismo, ¿Por qué? Pues porque las excursiones programadas te dejan en la isla, y te llevan a una fábrica de cristal para explicarte como lo moldean el cristal, como lo tratan… y después te obligan a acceder a una tienda de venta de cristal por si quieres adquirir algún producto. Una vez acabada la visita de nuevo al barco para poner rumbo a Burano. Por muy barato que parezcan las excursiones no te interesan si lo que quieres es descubrir los lugares menos visitados de las islas.

Nuestra ruta comienza por el canal principal, donde el agua si olía un poco mal, al contrario que Venecia, que no notamos malos olores. Este canal no lleva hasta la Torre dell’Orologio, donde encontramos la escultura realizada en Cristal de Murano “El cometa Di Vetro”. Se hace raro… pero solo vimos esta escultura en todo nuestro recorrido por la isla.

Nos hicimos la foto de rigor y continuamos nuestro camino atravesando el Puente Longo que nos dejaba unas buenas vistas del canal principal. Giramos a la derecha, y continuamos atravesando las calles hasta casi llegar a la otra punta de la isla, donde se encuentra el campo de futbol de la isla, y donde se encuentra una de las pocas zonas verdes que han quedado sin edificar.

No encontramos nada que nos llamara la atención, p

or lo que pusimos rumbo a Basílica de Santa María y San Donato, donde de nuevo estuvimos muy tranquilos ya que no había gente. No sé si serán muy buenos los arquitectos de esa época… pero la torre del campanario también está torcida… XD.

Cruzamos otro puente y después de recorrer el canal un rato y no encontrar algo que nos d

ejara impresionados, o por lo menos ver algo distinto a lo que ya habíamos visto hasta el momento, decidimos dar media vuelta  y volver sobre nuestros pasos, hasta llegar a la Terminal de Ferry del Faro de Murano, donde cogeremos la línea 12 con dirección a Burano.

El viaje que nos espera es un poco más largo que el anterior, alrededor de 30 minutos. Rodearemos la isla de Mazzorbo y nos dejarán en la estación de Ferry Burano SX per F.te Nove. El pueblo de Burano, de entrada, es distinto, más limpio, ordenado y más bonito que Murano. ¿Qué tienes que hacer aquí? Pues es muy fácil, recorrerlo sin un rumbo fijo, alejándote lo máximo posible del canal principal, donde se concentran todos los restaurantes turísticos.

Si vais con una excursión solo tendréis unos 30 minutos para volver al barco… y en 30 minutos no te da tiempo relajarte, perderte, o simplemente… sentarte a obserbar. (Otra de las razones por las que no recomendamos la excursión).

La mágia de cada rincón de Burano la tenéis que descubrir vosotros, cuanto más lejos andéis desde donde os deja el barco, más tranquilidad encontrareis, y mas rincones para enmarcar.

Después de dos horas de paseo y decenas de fotografías, nos compramos un par de los típicos “bocadillos” de Italia, una botella de agua de agua y una coca cola a precios más baratos que en la propia Venecia, lo compramos en el Bar Primavera, un pequeño bar que encontramos justo donde nos deja el Vaporetto.

Metimos la compra en la mochila y de nuevo nos montamos en el Vaporetto para ir a la isla de Torcello. En otra de nuestrass conversaciones SpainItalian, nos dijeron que  en Torcello solo viven de forma permanente 9 personas. El resto de personas se dedican a la restauración, guías turísticos, mantenimientos… La isla de Torcello es pequeña, pero encontraremos Basílica di Santa Maria Assunta, que como en casi todas las iglesias de Italia tendrás que pagar la entrada, la basílica no dejará indiferente a nadie, como la mayoría de las iglesias de Italia.

Cuando llegamos a Torcello nos encontramos un camino asfaltado con unos cuantos restaurantes, los cuales dejamos atrás hasta llegar a la Basílica, donde sentados en el césped y a la sombra, nos comimos nuestros bocadillos mientras mirábamos lo bonito que era el lugar. Encontramos algunos grupos jóvenes reunidos y tocando la cerca de la Basílica.

Una vez que comimos fuimos al pequeño puerto que tiene la basílica, un lugar sin apenas turismo y donde recuperar fuerzas para volver sobre nuestros pasos, y pasar de nuevo unos 50 minutos arriba del vaporetto.

Las vaporetto más grandes
disponende aseos.

Casualmente en la ida nos encontramos un par de chichas chinas, que se dormían enseguida y parecía que se le iban a caer todos los complementos, los turistas las miraban y les hacía gracia. Nosotros después de haber estado por china y ver que se duermen hasta casi cuando están de pie, ya no nos sorprendía jajaja.

Bajamos en la Zona de Castello, una zona de visita obligatoria. Teneis que recorrer toda su costa con las vistas al Cementerio St. Michael’s Cemetery, y una vez lleguéis al final perderse por todas su calles. Aquí tenéis la ubicación de un supermercado donde comprar agua, o cualquier comida a precios normales para continuar vuestro camino.

Recorrimos buena parte de Castello, y nos gustó aún más que la zona del gueto judío, calles y callejones vacios, fachadas históricas… cada rincón te sorprenderá.

Si quererlo aparecimos por la plaza de San Marco por otro de los callejones que dan a esta plaza. Nos fuimos directos hacia los vaporetto, para coger el que te lleva hacia la Isla de Giorgio, pe intentar subir hasta su torre y contemplar Venecia desde arriba.

Con el vaporetto llegas enseguida, y entramos a la basílica, que como hemos comentado antes, la entrada es gratuita, y podremos fotografiarla sin problemas, hasta el coro de madera que encontraremos al fondo. Leímos por internet en páginas actualizadas hasta fechas bastante próximas a este verano de 2017, que subir al campanario costaba 3 euros… pero no era así. La broma nos salía por 6 euros cada uno,  y esto nos parece un robo a los turistas, asique nos dimos media vuelta y salimos fuera para dar la última vuelta con el vaporetto por Venecia.

Teníamos que llegar de nuevo al Ponte Rialto, para llegar al hotel y recoger las mochilas, así que elegimos el camino largo, que nos llevaba por Giudecca (desde el barco parece una zona residencial), y por la terminal de los grandes cruceros que paran en Venecia.

Una vez recogimos las maletas, volvimos a la estación de Tren, nos tomamos el ultimo café de Venecia y por 1,25€ volvimos a sacar el billete que nos llevaría a Mestre para recoger nuestro coche. El precio total del Parking fueron 20 euros porque no llegamos a las 48 horas de estancia.

Colocamos el GPS en el coche y pusimos rumbo a Verona, nuestro siguiente objetivo. Mañana os contaremos como llegar a Verona en autobús de línea, que es muy fácil y muy barato.

¡Hasta mañana viajeros!

P.D. ¿Nos ha gustado Venecia? Rotundamente si.

 

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