:: Aún me tienes que enseñar a caminar ::

Esos días, en lo que sabía que te ibas, en los que solo quedaba esperar un puto milagro para que dejarte unos días más con nosotros, conmigo, y contarte la última mentira para evitar que te fueras.

Pero no… todo iba a peor, nada mejoraba, y tú lo sabias,  lo ibas sintiendo muchas semanas antes, y encima nos mirabas con esa mirada de niño travieso que ha hecho su última trastada, y no quiere que se entere nadie.

Lo tengo claro, y es la verdad, no te he llorado lo suficiente, no puedo, quiero pensar que sigues aquí. No puedo mirar como eras, no puedo mirar tus recuerdos, no puedo recuperar de mi vida todos esos momentos que me diste, incluso… no puedo escribir estas líneas sin aparecer ese nudo en la garganta  que me hace dejar de escribir por mucho tiempo…no puedo…

Nos escuchabas, y aunque no nos dijeras nada, sabias que estábamos ahí, mirado como te ibas, mirado como te despedías sin decirnos nada, con tu mano agarrada a la mía, apretándola con esa fuerza que siempre has tenido, y con la que nos querías decir todo lo que nos quieres, y que te hubiera gustado seguir ayudándonos a guiar nuestra vida. Seguir leyendo