Etapa 4 Camino del Norte: Soto de Luiña – Cadavedo

Como me pasó el día anterior, se pactó la hora de poner la alarma para despertarnos. Nos con los primeros rayos de sol para poder desayunar en el Hotel Valle de Las Luiñas, cuyo propietario era antiguo hospitalero del albergue municipal, Pepe, que ya tenía abierto a primerísima hora del día.

Os aconsejo probar el pan dulce con mermelada, que os dará muchísima energía para empezar bien el día. Desayunando, me contó Pepe los “malabares” que tuvo que hacer en su día, para mantener el albergue público en unas condiciones decentes, ya que recibía una escasa o nula ayuda por parte de los entes públicos de la zona. Ahora el albergue está arreglado, pero hace unos años era él mismo el que lo mantenía, arreglaba, ayudaba a los peregrinos… Tiene que ser una auténtica locura la gestión del albergue en los meses de más afluencia de peregrinos. Os recomiendo pasar a tomar un café y hablar un rato con Pepe, ya que aparte de conocer la historia del albergue, conoceréis un poco más de historia de este pequeño “gran” pueblo.

Una vez nos despedimos de Pepe, Vendala y yo nos hicimos la típica foto de rigor y cada uno continuó su camino a su ritmo.

A los 20 minutos de dejar el pueblo encontraremos una señalización donde tendremos la opción de ir por Bellotas o por el camino. Me aconsejaron ir por Ballota, debido a lo que comentamos en el Post anterior. Ir por la montaña con un desnivel de más de 1300 metros, con barro todo el camino, con posibilidades de desprendimientos, y con la posibilidad de encontrarme algún animal salvaje… no era la mejor idea.

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