Última etapa: Camino del Norte: Desarrollo personal.

En esta última entrada voy a describir un poco y sin extenderme mucho, algunos detalles de mi paso por el camino, ya que la mayoría de historias, experiencias, anécdotas… están contadas en cada una de las etapas que escribí en días anteriores. Esté último día, estuve deambulando por Santiago de Compostela, visitando la catedral, edificios históricos, entrando a la misa del peregrino…  

Revisando la primera entrada que hice sobre El Camino de Santiago escribí muchas de las cosas que quería hacer, que quería vivir… y la verdad es que he superado mis propias expectativas. La palabra que define todos estos días es “desconexión”, desconexión a todas esas cosas que vemos como un problema y que realmente no lo son, desconexión a estar pendiente de ese cacharro que llevamos siempre encima que nos tiene controlados en todo momento, y que antiguamente… lo usábamos solo en casos de emergencias, desconexión de crear y aceptar problemas que no son problemas…

Una de las  viñetas que más me gusta, y que refleja el actual estado de la sociedad es esta:

Solo queremos un trabajo en el cual se gane más dinero, sin ya importarnos que no nos quede tiempo para realmente hacer lo que nos gusta, y cuando más ganas, es peor, porque más alta será es la hipoteca, más altos serán tus gastos fijos, y por lo tanto… más alta será tu deuda en la vida.

En este tiempo de pausa en mi vida, tuve mucho tiempo para pensar, relajarme, y darle vueltas a todo lo que he conseguido en mi vida, a que personas quiero tener cerca, y que capítulo de mi vida quiero empezar a escribir mi vuelta.

Yo no creo en la religión, ni en ninguna organización que sea capaz de imponerme unas leyes que ellos las tratan como verdaderas absolutas, sin derecho a réplica, es decir, o estás conmigo o contra mí, eliminando de las personas la capacidad de tener un pensamiento libre, y poder tener una opinión propia sin llegar al insulto, el desprecio, o incluso llegar a las manos… por eso mi camino, no fue en modo “religioso”, ni por hacer deporte, ni por caminar para perder peso… lo realicé entre otras cosas porque en ese momento se me vino el mundo encima y sin provocarlo. Muchas veces nos creemos que somos “el capitán del barco y que tenemos el control de nuestra vida”, pero cuando tu estatus social, tu familia, tus recuerdos futuros, tu vejez y tu día a día no dependen de ti, si de otras personas, tu no dominas el timón, has puesto el modo automático y serán los otros, lo que llevarán tu barco a ningún lugar.

Suena raro lo que cuento, pero muchos me entenderán, después de pasar dos meses sabiendo que en mi barco llevaba el piloto automático sin yo saberlo, decidí ponerlo en modo manual para comprobar qué pasaba, ¿Qué tenía que perder?, y eso pasó, no perdí nada, y encima he ganado en calidad de vida. El problema ahora son los continuos intentos por volver a ponerme el timón en modo manual, cosa que ya no voy a permitir. 

Así empezó mi viaje, sin saber si a mí vuelta, se habría parado la música como en el “juego de las sillas” y yo me había quedado sin silla, pero… ¿Eso sería lo máximo que me podría pasar? ¿Qué me quedara sin silla?, si hay cientos de sillas en el mundo, ¿y si lo que quiero es probar otras sillas?

Como veis, me fui con un futuro muy incierto, y volví con una lista de todo lo que no quiero vivir en mí día a día, pero ¿Lo he conseguido? Si tuviera que responder sí o no, diría que no, pero si puedo poner la palabra “pero”, sería… No, pero ya voy por el 50% del camino. No puedo cerrar tantas cosas de golpe que un día abrí sin yo saberlo.

Siguiendo con mí paseo por Santiago, y bajo la lluvia que no cesaba, fui a ver la misa del peregrino. Como habréis notado, no soy un seguidor acérrimo de la iglesia, aunque respeto las creencias de cada persona. Desde mi banco, escuché con detenimiento todo lo que decían en el sermón, y observé cada una de las caras de las personas que asistían a tal evento, y que no escuchaban, solo oían, y sí que puedo decir, que la misa se desarrolla bajo una clara “dictadura”, y me explico,  todo lo que no esté relacionado con sus pensamientos, creencias, normas, leyes… no es aceptado, ni valorado. Llegué a perder la cuenta de todas las veces que repitieron las frases “hay que creer en dios”, “dios nos guía en nuestra vida”, “tenemos que basar nuestra vida en adorar a dios” y un largo etcétera de frases que son más típicas de una secta, que de una comunidad que se autodenomina tolerante con todo tipo de personas… Como personal racional que me considero, no podemos basar nuestra vida en una creencia, sea cual sea, ni tampoco pensar, ¿Si no creo en dios o en algo? ¿Entonces? ¿Qué sentido tiene la vida? Pues de eso se trata esta vida, de buscarle un sentido dejando a un lado toda esa “información” que algún te obligaron a aceptar como una verdad absoluta.

Siguiendo con mi experiencia en el camino, diré, que como ya habréis leído en algún post anterior, la única cosa que cambiaría de mi camino, serian esos últimos días antes de llegar a Santiago. Como sé que voy a volver, y más pronto que tarde, omitiré esos últimos días, y crearé un nuevo camino, ¿y los sellos? Qué más da de donde provengan los sellos, para mí no es importante, es más… mi diploma sigue doblado en cuatro partes en un portafolios, porque yo no lo valoro, valoro más las vivencias de todos estos días.

 Ahora, y para acabar de dar la chapa y cerrar esta última etapa, os aconsejo que por lo menos una vez en la vida desconectéis, y os lancéis en solitario a caminar. Las primeras horas, o primeros días os sentareis raros, como que estáis haciendo algo que no está bien… eso se produce al salir de tu zona de confort, de tu rutina, de tus miedos, de confórmate con lo que te llega, de trabajar duro para otros e intentar cumplir sus sueños y no los tuyos, de sacrificarte para intentar cambiar un destino que sabes, pero no quieres aceptarlo, está abocado a no ser… FELIZ.

Haz una pausa, coge una libreta, un boli, echa en una mochila solo lo necesario, y deja en tu casa los problemas… verás que a tu vuelta, la mayoría de problemas se han ido… y sobretodo… recuerda sonreír.

2 comentarios en “Última etapa: Camino del Norte: Desarrollo personal.

  1. Carlos dijo:

    Este es el autentico espíritu del camino. Encontrarte a ti mismo, conocer gente, y vivir una gran experiencia. Al año que viene voy yo. Gracias por compartirlo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.